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Vida del Padre Cayetano Errico El Padre Cayetano Errico
nació y vivió en Secondigliano, una población suburbana de Nápoles, Italia,
entre los años 1791 y 1860. Quiso asociarse a otros
hermanos para que la comunión creara una pujante corriente de dinamismo
misionero para la construcción del Reino de Cristo; así nació la
Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de
María. La Virgen de los Dolores fue "señal de victoria" para su fundación.
Sintiéndose herederos y continuadores del ideal misionero-sacricordiano del Venerable Padre Cayetano Errico, hoy, los Misioneros de los Sagrados Corazones participan en la Misión de la Iglesia a través de diversos ministerios:
Hacia fines de
setiembre de 1824, en su retiro anual, Cayetano se recogió en oración,
cuando San Alfonso, no tardó en aparecérsele. Al verlo, Cayetano, comenzó a
hablarle, sus palabras salían a borbotones, necesitaba desahogarse de las
barreras y dificultades que estaba atravesando en ese momento. El amable
santo, con rostro risueño, lo dejó hablar, restó importancia a sus quejas y
le animó a obrar porque era voluntad de Dios y "al querer divino no hay
quien se oponga".
En el año 1825, Año Jubilar para Roma, el Padre Errico retornó puntualmente a Pagani para su retiro anual. Como en años anteriores, San Alfonso volvió a aparecérsele repitiendo su mismo mensaje. Al saberlo, el Padre Ríspoli "apremió fuertemente" a Cayetano, para que obligara al párroco a cooperar por la construcción de una Iglesia. Al año siguiente, 1826, sería Año Jubilar en Nápoles, allí decidió hablarle a la gente sobre el mensaje de San Alfonso. Era el 14 de mayo, solemnidad de Pentecostés cuando el Padre escribió lo que sigue: "Yo entré a las 17.30 en la Iglesia y la hallé atestada de gente casi en lágrimas, porque creía que el mensaje se refería a mi alejamiento del pueblo. A las 21, el párroco subió al púlpito y exhortó a la gente a acoger convenientemente la palabra de Dios. Después, subí al púlpito yo, hablando de que Dios no ve como los hombres. Los hombres se fijan en las apariencias. Dios mira lo más secreto del corazón (s. 16,7). Luego manifesté que el mensaje divino, no se refería a mi alejamiento, sino que el Señor quería la construcción de una iglesia dedicada a la Santísima Virgen Dolorosa". La iglesia, según la orden recibida por San Alfonso, debía ser dedicada a la Virgen Dolorosa. Para corresponder a sus anhelos y a las esperanzas de los devotos, Cayetano se preocupó para que un artista le pintara un cuadro de la Virgen Dolorosa. Representaba a la Virgen con las manos juntas y los ojos dirigidos al cielo, rodeada de ángeles que llevaban los símbolos de la pasión. Verzella, que era uno de los más notables escultores en madera de aquel entonces, talló una estatua de la Virgen, y luego varias, porque ninguna de ellas, se parecía a la Virgen Dolorosa que Cayetano había contemplado con ojos de asombro y que le había sonreído y alentado durante las duras luchas. Llevaban tallada diez u once estatuas, hasta que Cayetano exclamó: "¡Es Ella misma!" "El grupo escultórico representa a la Virgen al pie de la cruz, teniendo a su izquierda al ángel consolador y a su derecha dos angelitos simbólicos. De su rostro suavísimo respira un dolor profundo, combinado con una calma que subyuga. En su angustia mortal están presentes la humilde docilidad de la Anunciación y el sublime presentimiento de la resurrección. El dolor cristiano no podía tener una representación plástica más feliz". El 13 de diciembre de 1927, fiesta de santa Lucía, fue el día de la colocación de la piedra basal. Toda la población de Secondigliano, participó con su entusiasmo. Hubo cantos y estandartes. En el año 1835, la imagen hizo su solemne ingreso en Secondigliano y toda la población salió a su encuentro, y las palabras de Cayetano motivaron y excitaron aún más la devoción popular. Desde ese día, el pueblo de Secondigliano asoció su piedad mariana y su cariño al Padre Cayetano en un solo amor. "La Virgen del Padre Cayetano" fue la fórmula escogida y privilegiada de la devoción popular. Como toda madre es en el hogar luz y motor, fuente de vida y alegría, "La Virgen del Padre Cayetano" fue Reina y Madre de Misericordia para toda la población. Quien quería gracias y consuelos, se arrodillaba a los pies de la Virgen del Padre Cayetano, recibiendo señalados favores celestiales. Durante las epidemias de cólera de los años 1836-1837, de 1854 y 1884, durante las erupciones del Vesubio en los años 1854-55 y 1906 y durante la primera y segunda guerra mundial, la gente en su desamparo, levantó sus pupilas esperanzadas hacia la Virgen, trono de toda gracia, y de muchas maneras gozó de su maternal protección. Castellammare di Stabia, 4 de octubre de 1952 "Recurrí con gran fe al Venerable Cayetano Errico y fui escuchada: (les relato sobre la) gracia concedida a mi marido Caccioppoli Salvatore, mariscal de la Marina Militar retirado. Miércoles 9 de enero de 1952, a las 9.30 horas, después de haber escuchado la Santa Misa, como de costumbre, regresé a casa. Tomé un café, preparado por mi esposo y, después de haber intercambiado con él algunas palabras, fui a la habitación para ordenarla, mientras mi marido se preparaba para afeitarse. Habían transcurrido pocos segundos cuando escuché un lamento. No sabiendo qué era, me apresuré a ir a la habitación donde estaba mi esposo y con gran estupor observé que se retorcía por un gran dolor de estómago. Pedí ayuda. Acostamos a mi esposo en la cama, pero todos los cuidados que le prodigamos, a la espera del médico, fueron inútiles. Cuando llegó el doctor, encontró a mi esposo bañado en una fría transpiración y que se retorcía por los atroces dolores que, del estómago, se habían extendido por todo el abdomen, tornándose duro como una madera. El médico, haciéndome notar sus condiciones, me dijo que se trataba de una perforación duodenal. El caso era muy grave debido a que, desde hacía muchos años, sufría del estómago y por consiguiente el médico quiso consultar a un cirujano, que vino pocos minutos después. Luego de haberlo revisado, no sólo confirmó lo que había dicho el primer médico, sino que ordenó la pronta intervención, tratándose de una perforación de estómago. Entre tanto me aconsejó llamar a mis amigos residentes en Barcellona (Messina), en Casale Monferrato, en Rimini, y en el Seminario Diocesano uno de los más chicos. Desde ese momento no entendí nada más debido a que había que organizar todo para la operación. Hacia las 16.00 horas, acordándome que tenía una reliquia del querido Superior Cayetano Errico (del cual llevo su nombre por voto y protección) después de haberla hecho besar a mi marido, se la puse debajo de la almohada. ¡Oh gran prodigio! Fue a partir de ese momento que el mal de mi marido cambió de aspecto. Los dolores se localizaron en las costillas, en el lado derecho y hombro correspondiente. La temperatura de 35.8º y el pulso de 130 volvió a ser normal. En pocas palabras, mi esposo que podía considerarse ya como un cadáver, a medida que desaparecían los dolores de las costillas y del hombro, comenzó a dar señales de vida, a tal punto, que pidió varias veces de beber. Entonces, cuando comprendí que de un momento a otro debíamos llevarlo en ambulancia a Nápoles, a la clínica que ya estaba avisada para la operación, se rebeló diciendo estas palabras: "Yo me siento bien, no quiero moverme de la cama, como si una fuerza superior me lo sugiriese". Mi familia y yo, nos confiamos entonces en las manos del Venerable; y mi esposo pasó una noche tranquilísima, tanto es así, que a la mañana siguiente (o sea el día jueves) los médicos y todos los amigos, conocieron con gran estupor (la noticia) que se había levantado de la cama. Ahora mi esposo está bien y regresó a todas las ocupaciones, reservándose, ni bien le sea posible, ir a agradecer al querido Superior. Termino afirmando que todo lo que he dicho compromete mi conciencia de mujer de "Acción Católica", y por eso me declaro pronta a cualquier juramento que me fuese solicitado". Cayetana Moretti de Caccioppoli. Nacida en Secondigliano el 4 de enero de 1906. Residente en Castellammare di Stabia La señora Kesser Phyllis de 70 años de edad, perteneciente a la parroquia de S. Mary en Fairfield (U.S.A.), era una enferma que padecía insuficiencia vascular crónica en los miembros superiores (graves problemas circulatorios), hipertensión arterial y enfermedad de las válvulas del corazón (aórtica y mitral). El 26 de marzo de 2000 se interna en el Hospital de Gettysburg por un fuerte dolor en dos dedos del pie izquierdo. El examen a través de una ecografía doppler (que mide la circulación en las piernas), demostró una importante reducción de la circulación de sangre en la pierna izquierda. La enferma había sufrido previamente la amputación del tercer dedo del pie izquierdo, una flebitis y una embolla en el pulmón por lo que tomaba anticoagulantes. Internada en el hospital la situación empeoró rápidamente y se extendió a todos los dedos del pie izquierdo. El 29 de marzo una radiografía de la circulación de las piernas (arteriografía) mostró una obstrucción de las arterias femoral y poplítea (arterias que alimentan la pierna) por lo cual sus médicos decidieron operarla, ya que los medicamentos probados desde su ingreso al hospital no habían logrado ninguna mejoría. Durante la cirugía, efectuada el 30 de marzo, se comprobaron las obstrucciones y el 10 de abril sus médicos se vieron obligados a amputarle el cuarto y quinto dedos del pie izquierdo. El 17 de abril, en un nuevo examen ecográfico, se comprueba empeoramiento de la situación con mayor reducción de la circulación que el 3 de abril. Al otro día el pie estaba completamebte "negro y frío" por lo que se piensa que la única solución es la amputación del mismo. La señora llamó al padre Michele Messaro, misionero de los Sagrados Corazones y su párroco, para pedirle que rece por ella. El padre se dirigió al lecho de la enferma e invocó al Venerable Cayetano Errico, fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón, recordando la curación que por su intersección se había obrado en la pierna de Mauro Vallefuoco. Rezaron durante todo el día. El 19 de abril, antes de la operación en que se le iba a amputar el pie, los médicos realizaron una arteriografía en la cual, y ante su asombro, observaron el restablecimiento de la circulación por debajo del by-pass, el pie con la circulación recuperada a través de las arterias tibiales (otras arterias de las piernas que hasta ese momento no habían sido de utilidad para mantener la circulación del pie). La señora llamó al padre para informarle que no le iban a amputar su pie y que el dolor había mejorado. Fue dada de alta del hospital luego del milagro que maravilló a todos y sobretodo a los médicos que consideraron totalmente inexplicable la curación de la señora Phillis. Agradezcamos al Señor que ha escuchado la intersección de su fiel siervo el Venerable Padre Cayetano Errico a quien auguramos su pronta beatificación manifestando su poder y su amor hacia una hija devota.
© 2001 - 2008 Parroquia
Nuestra Señora de los Dolores
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