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« Los invito a mirar
las heridas desgarradas del Redentor, como fuente de gracia y
manantial del que pueden tomar sobreabundantemente todo el bien que
desean, sin que se acabe jamás. El Apasionado, el Señor muerto y
resucitado, derrame infinitamente, sobre sus corazones afligidos, sus
bendiciones divinas»
Padre Cayetano
Errico

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